Resuelva sus problemas económicos

Los problemas económicos no son una psicopatología, pero acarrean muchos problemas psicológicos. Por eso nos dedicamos a escribir esta columna de opinión para ayudar en este aspecto.

¿Cuál es el origen de la pobreza?

Podemos argumentar que son los gobiernos, las personas y su falta de caridad, en que se gasta mucho dinero en bombas y no en comida y agua para los más necesitados, podemos argumentar que 8 millonarios tiene más dinero que la mitad de la población mundial[1], etcétera.

Pero el problema ya viene desde mucho antes, desde la creación misma del mundo y con el pecado original de Adán y Eva, aquí es cuando, como dice el dicho, «se pudrió todo»

Al principio éramos ricos, no nos faltaba nada, vivíamos en abundancia, en plenitud, en felicidad, y lo podemos ver en Génesis 2, 8:

«Y había Jehová Dios plantado un huerto al oriente, en Edén, y puso allí al hombre que había formado. Y Jehová Dios hizo de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer; también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro brazos. El nombre del primero es Pisón; este es el que rodea toda la tierra de Havila, donde hay oro; y el oro de aquella tierra es bueno; hay allí también bedelio y ónice.» (Para el que se quedó con la duda, el ónice es una piedra semipreciosa y el bedilo tiene olor aromático)

Literalmente Adán y Eva, rodeados de oro, de campos y territorios, de animales y todo era de ellos. No les falta nada, no se preocupan por los bienes terrenales, ellos tienen todo. No se habla de pobreza o de falta de algo, pero ya en ese momento existía un pobre, un envidioso de las riquezas de los hombres que quería quitárnosla, que había perdido todo por el pecado, el demonio.

Y pasó lo que ya sabemos, Adán y Eva desobedecieron, pecaron y por ende se apartaron de Dios, de la fuente de la riqueza. A partir de ese momento sabían que estaban desnudos, «a Adán dijo: Por cuanto obedeciste la voz de tu mujer y comiste del árbol del cual te mandé, diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo; con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.» (Gen 3, 17 – 19) No hubo una transferencia de gloria o de riquezas de parte del demonio, porque no tenía nada para dar.

No todo está perdido

Con los sacramentos, Dios nos va reparando en todo sentido y nos va asemejando a ese estado de justicia original que gozábamos. Por lo que pasó, no quiere decir que Dios abandona y se va. Se toma el trabajo con amor y dedicación a recuperarnos con unos costos bastantes altos. No solo en Cristo recuperamos la bendición de la salud, o del amor, sino que toca todos los aspectos, incluso el económico.

Muchas veces en la palabra de Dios vemos que Jesús dice «Hágase según tu Fe» Mateo 9:29 y esta es la primera clave, ponerle Fe a la palabra de Dios y al secreto que revelaremos para mejorar la economía.

Un detalle no menor es que el demonio tienta a Jesús diciéndole «Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: «Todo esto te daré si postrándote me adoras.»» Mateo 4 – 10. Satanás, como es príncipe del mundo, roba lo que en principio era de Adán y Eva y tienta a Jesús con algo que no es de él. En este sentido podemos ver muchas personas que tal vez no sean las mejores y gozan de mucho dinero y lo hacen a similitud del demonio, obteniendo ilícitamente los bienes a costa de los demás. Otros casos son los que el demonio les da riquezas en virtud del pecado y de quien le adora. Todo esto no es voluntad de Dios.

Las riquezas son buenas, el problema es la actitud frente a las riquezas y el apego que se le tiene, como se las obtuvo y como terminan. Perfectamente, puede haber muchísimas personas adineradas, amantes de Dios que, por gracia de Dios, tienen dinero, para ayudar a los demás y a las instituciones. Sería como una especie de vocación que Dios les da en forma material.

El diezmo

Aquí va el secreto, Dios hace una alianza con Abraham y cuando es próspero le da el diezmo, es decir, el diez por ciento de todo lo que tiene. «Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.» Malaquías 3:10.

Probadme, dice Dios, hay más posibilidad de que los perros vuelen mañana, a que Dios falte al desafío que puso. El diezmo es un pedido de Dios, para que «haya alimento en mi casa», o sea en la casa de Dios y Él recompensa hasta que «sobreabunde» No quiere decir que seremos millonarios, sino que tendremos todo, no nos faltará nada y sobreabundará.

¿Cuál es la casa que Dios quiere el diezmo? En las parroquias, capillas, seminarios, conventos, hospitales y lugares donde se hace caridad, apostolado y Dios está en ella. Es el diezmo que hace crecer el reino de Dios en la tierra. Y en muchos testimonios que han practicado el diezmo, han observado que tienen mayores ingresos, para poder ayudar más a Dios. Es que es un doble movimiento, en el que Dios confía en ti y tú confías en Él, Él sale ganando y tú sales ganando.

Otro ejemplo del diezmo: «Entonces Jacob hizo un voto, diciendo: «Si Dios está conmigo y me guarda en este camino en que voy, y me da alimento para comer y ropa para vestir, y vuelvo sano y salvo a casa de mi padre, entonces el Señor será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal será casa de Dios; y de todo lo que me des, te daré el diezmo».» Génesis 28, 20. Y a lo largo de toda la biblia, vemos como Dios recompensa a Jacob y a todos los profetas y a todos los santos.

Cuando le robamos a Dios

«¿Puede acaso un hombre engañar a Dios? Pero ustedes me están engañando. Ustedes dirán: ‘¿En qué cosa te hemos engañado?’ Pues, con los diezmos y tributos sagrados.» Malaquías 3:8

Robarle a Dios no es una buena idea, primero porque le ofendemos, segundo porque luego viene, el efecto contrario es la desgracia:

«Por eso los maldigo, a todos ustedes israelitas, que son unos tramposos.» Malaquías 3:9

Por eso, en este sentido, nos reconciliamos con Dios cuando no tocamos lo que a Dios le pertenece.

Una respuesta generosa: Diezmo, primicia, ofrenda y limosna.

Primer clave: Darle a Dios lo que le pertenece, el diezmo.

«Entonces les contó esta parábola: ―Un hombre rico tenía un terreno que le había producido muy buena cosecha. Y se puso a pensar: “¿Qué haré? No tengo dónde guardar mi cosecha”. Después de pensarlo dijo: “Ya sé lo que haré. Derribaré mis graneros y construiré unos más grandes, donde pueda guardar toda mi cosecha y mis bienes. Entonces diré: Alma mía, ya tienes muchas cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y disfruta de la vida”. Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche perderás la vida. ¿Y quién disfrutará de todo lo que has guardado?”. »Así le sucede al que acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico delante de Dios»» Lucas 12:13-21

Segunda clave: Confiar en Dios y tener Fe, y hacerlo con alegría

«Se le aparece el Señor a Isaac y le dijo: <No bajes a Egipto, permanece en el país donde Yo te indique>» Isaac, como es hijo de Abraham y es sumamente rico porque había heredado la gracia de su padre, pero en un momento pasó dificultades y en la escasez dice: «Voy a bajar a Egipto» Quiere volver allí para vender sus últimas ovejas y hacerse rico, pero Dios se le aparece y le dice: «No bajes allá», en otras palabras, confía en Mí. Él obedece a Dios y espera con Fe. La respuesta no tarda, en Génesis 26, 12 dice: «Isaac sembró en aquella tierra, y ese año cosecho el céntuplo» Génesis 26, 2 (Céntuplo: Que es cien veces el número o cantidad de cierta cosa.)

Tercer clave: La respuesta generosa.

No solo se termina en el diezmo, sino que también hay otras claves a tener en cuenta:

  • La primicia: La primicia consiste en dar la primera ganancia de la cosecha. En el Antiguo Testamento se seleccionan de los mejores frutos de la primera cosecha de los israelitas. Esta selección se debía entregar a Dios como ofrenda en ciertas fechas del año. «Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todas tus ganancias: así tus graneros se llenarán de trigo y tus lagares desbordarán de vino nuevo.» Proverbios 3:9-10. «Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todas tus ganancias.» Proverbios 3:9.

  • Ofrenda: La ofrenda es la que se hace en cada Eucaristía, por ejemplo. “Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías; cada uno con su ofrenda en la mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado” (Deuteronomio 16:16-17) “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 corintios 9:7)

  • Limosna o caridad a los pobres: Debemos ver a Cristo en los pobres y más necesitados. Por eso es nuestro deber ayudarlos materialmente. «Reparte limosna entre los pobres, su generosidad es constante, levanta la frente con honor.» Sal 112,9. Y recordad la parábola de Lázaro:

«En aquellos días dijo Jesús esta parábola: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico… pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.

Murió también el rico y fue sepultado. «Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos, y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: «Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.»

Pero Abraham le dijo: «Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros.» «Replicó: «Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento.» Díjole Abraham: «Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.» Él dijo: «No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán.» Le contestó: «Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite.»» Lucas 16, 19-31

Resumiendo

No te vas de este post con más deudas, te vas con más sabiduría para solucionar tus problemas económicos. Confía en Dios, Él te dice «podemos». Lloverán la gracia de Dios como él promete y la gente los envidiará, pero esto también sucede en el Antiguo Testamento. «Viendo todos los bienes que Abraham tenía, los filisteos lo envidiaban»

«Dad, y os será dado; medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.» Génesis 28.

Foto de Towfiqu barbhuiya en Unsplash

VITTI, Padre Samuel. (2008) ¿Por qué no se resuelven tus problemas financiaros? Editorial: Fundación Jesús de la Misericordia.

[1] BBC MUNDO (2017, 16 de enero) Los 8 millonarios que tienen más dinero que la mitad de la población del mundo. BBC MUNDO. https://www.bbc.com/mundo/noticias-38632955

1 comentario

  • Ignacio

    Genial

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